El Pentágono pone contra las cuerdas a 30 universidades de EE. UU. por sus vínculos con China

Harvard, MIT y Johns Hopkins están entre las instituciones señaladas. Washington les dio hasta el 31 de agosto para revisar sus acuerdos con entidades extranjeras y cortar aquellos que puedan representar un riesgo para la seguridad nacional.

La relación entre las universidades estadounidenses y China acaba de entrar en una nueva etapa de tensión.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ordenó a 30 universidades realizar una revisión urgente de sus vínculos académicos, financieros y de investigación con instituciones extranjeras consideradas de riesgo. El plazo es corto: las universidades tienen hasta el 31 de agosto para completar el proceso y tomar medidas sobre aquellos acuerdos que puedan comprometer investigaciones financiadas por el gobierno federal.

Entre las instituciones alcanzadas aparecen algunos de los nombres más importantes del sistema universitario estadounidense, como Harvard, el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y Johns Hopkins.

Una advertencia que puede costar millones

El mensaje de Washington no es solamente académico. También es financiero.

Las universidades que no cumplan con la revisión y no pongan fin a las asociaciones consideradas problemáticas podrían quedar fuera de futuros fondos federales destinados a investigación.

La preocupación del Pentágono apunta principalmente a posibles transferencias de tecnología, pérdida de propiedad intelectual y utilización indebida de investigaciones desarrolladas con dinero de los contribuyentes estadounidenses.

En otras palabras: para estas universidades, revisar sus vínculos internacionales ya no es solamente una cuestión de política institucional. Puede convertirse en una decisión con consecuencias económicas importantes.

China está en el centro de la investigación

La medida se concentra principalmente en instituciones chinas, aunque la revisión también contempla entidades de Rusia e Irán.

El Pentágono mantiene una lista actualizada de 130 instituciones extranjeras que considera potencialmente problemáticas. La mayoría son chinas y algunas tienen vínculos con sectores militares o de defensa.

Entre las instituciones incluidas existen tanto universidades con vínculos explícitos con el ámbito militar como universidades civiles de gran reconocimiento internacional.

Washington también pidió revisar relaciones con organizaciones vinculadas a antiguos Institutos Confucio, programas de idioma y cultura financiados por China que durante los últimos años fueron objeto de fuertes cuestionamientos en Estados Unidos.

Harvard vuelve a quedar bajo la lupa

Para Harvard, la nueva presión llega en un momento especialmente delicado.

La universidad ya enfrenta investigaciones del gobierno estadounidense relacionadas con sus vínculos financieros con China. Un informe del Congreso señaló que Harvard había declarado más de 630 millones de dólares provenientes de fuentes chinas bajo los mecanismos federales de divulgación analizados.

Eso no significa que Harvard haya sido acusada de cometer un delito. De hecho, la universidad cuestiona la interpretación de algunos de esos vínculos.

Pero el caso refleja una preocupación creciente en Washington: hasta qué punto las universidades estadounidenses pueden mantener relaciones internacionales mientras reciben miles de millones de dólares en fondos públicos para investigación.

“Tolerancia cero” en nombre de la seguridad nacional

Emil Michael, subsecretario de Guerra para Investigación e Ingeniería, fue tajante al presentar la nueva política: el gobierno asegura que tendrá “tolerancia cero” frente a asociaciones académicas que puedan comprometer la seguridad nacional.

Desde el ámbito universitario, sin embargo, la medida genera preocupación.

Representantes de la educación superior cuestionaron que la decisión pueda dar la impresión de que las universidades están involucradas en actividades indebidas sin que se hayan presentado pruebas específicas contra cada institución. También advierten sobre las consecuencias que una revisión tan acelerada podría tener para colaboraciones científicas legítimas.

Washington y Beijing vuelven a chocar

China rechazó la ofensiva estadounidense y acusó a Washington de politizar los intercambios académicos y científicos.

El gobierno chino pidió mantener un entorno abierto y no discriminatorio para la cooperación educativa y científica entre ambos países.

El enfrentamiento deja en evidencia que la disputa entre Estados Unidos y China ya no se limita al comercio, los semiconductores o la inteligencia artificial. Ahora también alcanza directamente a las universidades, los laboratorios y la investigación científica.

Y para las 30 instituciones estadounidenses involucradas, el reloj ya está corriendo: antes del 31 de agosto deberán decidir qué vínculos mantienen, cuáles modifican y cuáles terminan para evitar poner en riesgo su acceso a fondos federales.

Por Silvina Fuentes para Tendencia Miami

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