Los que vivimos aquí hace mucho tiempo siempre hacemos esa broma.
Miami es la ciudad más latina del país y a pesar de la gran cantidad de población que se muda a Florida proveniente de otras ciudades americanas sigue siendo el destino turístico y de inversión para latinoamericanos.
Todos los meses la Asociación de Realtors (que reúne a quienes tenemos una licencia de Real Estate en Florida), informa sobre la actividad inmobiliaria en la ciudad, y la estadística nos dice que el ranking de compradores esta encabezado por colombianos, venezolanos y argentinos.
A partir del mes de julio entró en vigencia una nueva ley que restringe a ciudadanos de siete países a comprar propiedades y esto preocupa mucho al mercado de bienes raíces. La controvertida ley firmada por el Gobernador Ron DeSantis limita a rusos, cubanos, venezolanos, coreanos, chinos, iraníes y sirios a que puedan comprar propiedades en Florida, oponiéndose claramente a uno de los principios republicanos de la libertad de mercado.
Es cierto que estos países tiene gobiernos dictatoriales, pero eso no significa que todos sus ciudadanos están involucrados en esos regímenes.
Sería mucho más conveniente implementar un sistema de evaluación de los inversores antes de la prohibición indiscriminada. Los especialistas muestran preocupación por esta ley discriminatoria que afecta a una gran parte del negocio inmobiliario y creen que hasta podría seguir extendiéndose a otros países como Argentina o Colombia.
Los senadores republicanos Salazar y Rubio también presentaron proyectos para frenar la demanda extranjera de inmuebles y así beneficiar a los compradores locales. Esta campaña de los republicanos no deja de sorprender, ya que no era de esperarse que quisieran implementar políticas que afecten una actividad que genera tanta riqueza y trabajo a miles de personas que se dedican a la construcción y comercialización de propiedades.
El argumento es que los precios se han disparado por la gran demanda pero lo que estos políticos olvidan es que Estados Unidos es un país capitalista y de libre mercado en el cual no se puede limitar la actividad comercial para frenar los precios. Si bien utilizan un argumento político de lucha contra los gobiernos totalitarios (con el que todos estamos de acuerdo), hay que ser muy cuidadoso con frenar la gran industria que trajo prosperidad y crecimiento a nuestra bella ciudad y a sus residentes.
Miami sigue brillando por ser un crisol de razas y culturas , por abrir los brazos a inmigrantes y emprendedores que trajeron su dinero y talento para transformar un pueblo de mar para jubilados, en una gran ciudad cosmopolita.
El arte de la política es tener una gran habilidad en encontrar el delicado equilibrio que beneficie a la gran mayoría. No dejemos qué medidas equivocadas ahuyentes a los inversores extranjeros, cuando Florida siempre se caracterizó por atraerlos con sus ventajas impositivas y la facilidad para instalar nuevos negocios.