Jean-Paul Sartré decía que, al haber tres personajes en una puesta teatral, es difícil que haya acuerdo, y que esa condición lúdica enriquecía fuertemente la proyección escénica.
Aquí en Miami, donde la cultura se manifiesta de diferentes formas y lucha por enriquecerse, la presencia latina en los escenarios se torna fundamental a la hora de valorizar el enorme conglomerado hispano que forma el Sunshine State.
Por ello, es que aplaudimos la enorme cantidad de propuestas que la Sala de Teatro 8 (entre otras sedes de las artes escénicas) genera para un público cautivo y creciente.
El pasado 31 de mayo, se estrenó la comedia Mi madre, mi novia y yo, de Mechi Bove, dirigida por Alejandro Vales, después de presentarse, con mucho éxito, en varios espacios latinoamericanos.
Para esta nueva puesta, la genial Agustina Lecouna (de enorme trayectoria argentina) logró un ansiado y aplaudido debut. No es para menos; su reputación la precede como indiscutible referente de calidad escénica. Por otro lado, Martín Sipicki, otro referente sin igual, completó fuerzas con Jessica Alvarez Dieguez, y terminaron de componer el triángulo que ya logró infinitas aprobaciones por doquier.

Nominada para los Premios Ace (notable galardón concedido por la Asociación de Cronistas del Espectáculo de la Argentina a las Obras de Teatro) hace dos años, Mi madre, mi novia y yo ha sido un éxito notable en Buenos Aires, y créanle a este cronista verdaderamente) que eso es una virtud para tener en cuenta.
Abordando una temática donde se conjugan factores cotidianos determinantes como la soledad, la culpa, la cotidianidad exacerbada y a veces vacía, el destino, la vejez etc., la obra bucea dentro de cada uno de nosotros. Al hacerlo, el humor es el canal donde la identificación golpea a nuestra puerta interna.
Según nuestros colegas del Diario de las Américas: “En la obra, el personaje de Fernando es un solterón empedernido, mañoso e hipocondríaco que, a sus 43 años, aún vive con su dependiente y avasallante madre, Victoria. Luego el hombre decide sentar cabeza con Leticia, la primera mujer que realmente le importa. Eso lo obliga a enfrenta a la difícil tarea de presentarle su novia a su madre. Pero una cena de Nochebuena, puede que lo cambie todo cuando Fernando le anuncie a Victoria que finalmente se va de la casa materna para convivir con Leticia, quien a su vez no sabe que Fernando aún vive con su madre”.
Definida por los hacedores como “una comedia delirante”, es una invitación a reflexionar, además de pasar un momento irrepetible.
Quedan dos funciones: el 20 y el 21 de junio. Ustedes saben que, si se las recomiendo, es porque será inolvidable, verdad?