Meta llega a un acuerdo por una demanda de adicción a las redes sociales antes del juicio en Los Ángeles

La compañía resolvió de manera confidencial el reclamo de una joven de 18 años de Mississippi que responsabiliza a Facebook e Instagram por problemas vinculados a su salud mental. El acuerdo se produce en medio de una creciente ola de demandas contra las grandes plataformas digitales.

Meta, la compañía propietaria de Facebook e Instagram, alcanzó un acuerdo extrajudicial con una joven de 18 años de Mississippi que había presentado una demanda por presuntos daños a su salud mental relacionados con el uso de las redes sociales. El entendimiento se concretó el viernes 30 de octubre, cuando comenzaba el proceso de selección del jurado para un juicio previsto en Los Ángeles.

La demandante, identificada en los documentos judiciales por las iniciales K.D.B., sostenía que el diseño y las funcionalidades de las plataformas favorecieron conductas compulsivas desde una edad temprana, con consecuencias negativas para su bienestar psicológico.

Entre los elementos cuestionados en la demanda aparecen características como el desplazamiento infinito de publicaciones (infinite scroll) y la reproducción automática de contenidos, mecanismos que, según los abogados de los demandantes, incentivan a los usuarios a permanecer conectados durante períodos prolongados.

Los términos económicos del acuerdo no fueron revelados.

Una batalla judicial que involucra a las grandes tecnológicas

El caso formaba parte de una serie de demandas que buscan determinar si las plataformas digitales fueron diseñadas de manera que promueven comportamientos adictivos entre niños, adolescentes y jóvenes.

La joven de Mississippi también había presentado reclamos contra TikTok y YouTube, aunque ambas compañías habían llegado previamente a acuerdos para resolver sus respectivas controversias.

Meta, por su parte, ya había resuelto el reclamo de otra demandante que participaba en el mismo proceso, una adolescente de Illinois identificada como S.J. Con este nuevo acuerdo, la compañía evita enfrentar un segundo juicio dentro de este expediente.

De esta manera, Snap, la empresa propietaria de Snapchat, quedó como la única compañía que continuará defendiendo su posición en el proceso judicial de Los Ángeles.

El antecedente de un fallo millonario

La decisión de Meta llega después de otro caso judicial que marcó un precedente importante para la industria.

En marzo de 2026, un jurado de Los Ángeles encontró responsables a Meta y YouTube en una demanda presentada por una joven que denunció haber sufrido consecuencias psicológicas por el uso de sus plataformas. El tribunal ordenó el pago de 6 millones de dólares en concepto de daños.

Ese resultado incrementó la atención sobre las miles de demandas que enfrentan las compañías tecnológicas en Estados Unidos, impulsadas por familias, instituciones educativas y otras organizaciones que cuestionan el impacto de las redes sociales en la salud mental de los menores.

Meta ha rechazado las acusaciones de que sus plataformas estén diseñadas para generar adicción y sostiene que lleva años implementando herramientas de protección y seguridad para adolescentes.

Un debate que va más allá de Facebook e Instagram

El acuerdo vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a toda la industria digital: hasta dónde llega la responsabilidad de las empresas tecnológicas sobre los hábitos de consumo que generan sus plataformas, especialmente entre los usuarios más jóvenes.

Aunque el entendimiento con la demandante permite a Meta evitar este juicio, no significa que la compañía haya resuelto todas las controversias legales relacionadas con este tema. Miles de reclamos similares continúan su curso en diferentes tribunales estadounidenses.

La discusión ya no se limita al tiempo que niños y adolescentes pasan frente a una pantalla. También apunta al funcionamiento de los algoritmos, las notificaciones, las recomendaciones personalizadas y las herramientas que buscan mantener la atención de los usuarios.

En un escenario donde las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de millones de personas, el desafío para las grandes tecnológicas será demostrar que la innovación y el crecimiento de sus plataformas pueden convivir con una mayor protección de sus usuarios.

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