NFL, NBA, MLB, NHL y MLS, junto a sus asociaciones de jugadores, solicitaron a los reguladores de 35 estados y Washington D.C. medidas permanentes contra quienes amenacen o acosen a atletas, entrenadores, árbitros y sus familias.
MIAMI. — Las apuestas deportivas se convirtieron en parte del paisaje cotidiano del deporte estadounidense. Pero detrás de las aplicaciones, las cuotas y los millones de dólares que se mueven cada temporada, existe una problemática que preocupa cada vez más a las principales ligas del país: las amenazas y el acoso que reciben los deportistas por parte de apostadores que pierden dinero.

Ante esta situación, las cinco grandes ligas profesionales de Estados Unidos —NFL, MLB, NBA, NHL y MLS— y sus respectivas asociaciones de jugadores unieron fuerzas para pedir nuevas medidas de protección.
En una carta enviada el 15 de septiembre a los organismos reguladores de apuestas de 35 estados y el Distrito de Columbia, las organizaciones solicitaron que se establezcan mecanismos para prohibir de manera permanente el acceso a las apuestas legales a aquellas personas cuya conducta abusiva o amenazante haya sido verificada.
Cuando una apuesta termina fuera de la cancha
El problema aparece especialmente después de partidos en los que un resultado, una jugada o incluso una estadística individual afecta una apuesta.
Según las ligas y los sindicatos, algunos apostadores que pierden dinero trasladan su enojo directamente hacia jugadores, entrenadores, árbitros y sus familiares, tanto a través de las redes sociales como mediante contactos presenciales.
La solicitud contempla no solamente amenazas de violencia, sino también situaciones de acoso abusivo dirigidas contra atletas profesionales o amateurs, entrenadores, oficiales, empleados de los equipos y sus familias.
Las organizaciones sostienen que amenazar a un deportista o a su familia por el resultado de una apuesta representa una conducta que supera claramente los límites del entretenimiento deportivo.
Un pedido que busca reglas similares en todo Estados Unidos
Uno de los puntos centrales de la iniciativa es evitar que cada estado tenga criterios completamente diferentes.
Actualmente, Ohio, West Virginia, Louisiana y Wyoming ya cuentan con mecanismos que permiten excluir de las casas de apuestas y aplicaciones a determinados usuarios considerados infractores. Las ligas buscan que otros estados adopten medidas similares y que exista una mayor uniformidad entre las distintas jurisdicciones.
La propuesta también contempla crear un sistema estandarizado para reportar los casos, que permita a jugadores, equipos, sindicatos y ligas enviar de manera segura denuncias y pruebas verificadas a los reguladores.
La intención es que una persona identificada y sancionada por este tipo de comportamiento no pueda simplemente cambiar de plataforma y continuar apostando en otro operador.
El crecimiento de las apuestas cambió el escenario
El pedido llega en un momento de fuerte expansión de las apuestas deportivas legales en Estados Unidos.
Desde la decisión de la Corte Suprema de 2018 que abrió el camino para que los estados regulen las apuestas deportivas, el mercado creció de manera significativa. En 2025, los estadounidenses apostaron legalmente 166.940 millones de dólares en deportes, según datos citados por The Washington Post, un 11% más que el año anterior.
Para las ligas, ese crecimiento también generó nuevos desafíos.
La posibilidad de apostar en tiempo real sobre resultados, estadísticas individuales y diferentes situaciones de un partido hace que algunos aficionados sigan cada jugada con un interés económico directo. Y cuando la apuesta se pierde, el enojo puede terminar dirigido hacia la persona que tuvo participación en esa acción.
El debate llega también al deporte universitario
La preocupación no se limita al deporte profesional.
La propuesta de las ligas también plantea que las protecciones alcancen a atletas amateurs, entrenadores y otros integrantes vinculados al deporte.
Sin embargo, la NCAA no firmó la carta conjunta de las cinco ligas profesionales. Además, asociaciones vinculadas al deporte femenino señalaron que las mujeres también enfrentan este tipo de situaciones y reclamaron que las medidas de protección tengan un alcance más amplio.
De las tribunas a las redes: una nueva discusión para el deporte
Las apuestas forman hoy parte del ecosistema deportivo estadounidense y representan una importante fuente de actividad económica para operadores, ligas y plataformas.
Pero el crecimiento del negocio también abrió una discusión sobre los límites entre apostar, ser fanático y convertir el resultado de un partido en un conflicto personal.
La propuesta presentada por las grandes ligas busca establecer una línea concreta: quien amenace o acose de manera abusiva a un deportista por una apuesta podría perder para siempre el derecho a utilizar los servicios legales de apuestas.
Ahora la decisión queda en manos de los reguladores estatales.
Mientras tanto, el mensaje de las ligas es claro: una apuesta puede perderse. Una amenaza contra un deportista no puede convertirse en parte del juego.