Louis Vuitton, Cartier y Prada fueron algunas de las renombradas brands que Karina Jelinek recibió como regalo en su nueva vuelta al sol. Acompañada de su novia Flor Parise, y en un contexto más que ideal, en el acaudalado barrio de Brickell del Miami continental, la actriz, empresaria y modelo argentina festejó a lo grande.
Y no fue para menos; Gaby Álvarez, el PR más relevante del Sunshine State (quien organizó la fiesta íntima de no más de diez personas, entre las que se contaban Kennys Palacios y Magalí Lafuente) escogió la locación ideal.
Salty Flame, el renombrado restaurant asiático ubicado en el 1414 de Brickell Avenue, fue el insoslayable marco de reunión para que la exclusividad de rienda suelta a una noche sin par. Especialistas en sushi, la casa gourmet le brindó a Karina variedades deliciosas como ashimi, nigiri y uramaki, además (y como a toda figura argentina) carne de la mejor.
Una noche que quedará no solo en sus más cálidos recuerdos, sino también en los de la concurrencia que se deleitaron con tan oportuno festejo glamoroso e internacional.



